Expectativas en el desarrollo infantil. Encontrar la justa medida
Resumen
Cuando las expectativas coinciden con el momento evolutivo del menor, los avances aparecen de forma natural y se sostienen en el tiempo. Aquí aprenderás a ajustar ese nivel de reto y a reconocer cuándo estamos exigiendo por encima o por debajo de lo que corresponde.
El conocimiento de lo que es esperable en el desarrollo evolutivo de un menor es un aspecto importante, primero porque conocer qué se espera según qué edad nos puede orientar sobre si el desarrollo sigue su curso habitual o por el contrario existe alguna desviación y, en segundo lugar, para que los adultos adapten sus interacciones e instrucciones al momento en el que se encuentra el menor en sí.
Tener unas expectativas ajustadas es necesario para apoyar el desarrollo del niño, ya que tanto si estas se encuentran por debajo, como si están por encima de la zona de desarrollo actual, podrían llegar a obstaculizar la adquisición de habilidades venideras.
Comprender la Zona de Desarrollo Próximo y su papel en el aprendizaje
Comprender las expectativas que colocamos sobre el niño nos sitúa directamente en el marco conceptual de la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), entendida como el intervalo en el que el menor transita desde las competencias ya consolidadas hacia aquellas habilidades emergentes que todavía requieren apoyo adulto. En edades tempranas, especialmente entre los 0 y los 6 años, etapa caracterizada por una elevada plasticidad neurocognitiva, la ZDP delimita con precisión la distancia entre lo que el niño ejecuta de manera autónoma (por ejemplo, un garabato funcional) y lo que puede alcanzar mediante una guía ajustada (como producir un trazo circular con mayor intencionalidad).
Efecto de unas expectativas desajustadas
Cuando las expectativas familiares se sitúan por debajo del potencial real del menor, se favorece la repetición de conductas dominadas y se limita la progresión hacia nuevas adquisiciones. Si, por el contrario, las expectativas se ubican por encima de sus posibilidades actuales, se incrementa el riesgo de frustración, desregulación y rechazo hacia la tarea.
Cuando esperamos menos de lo que el niño puede conseguir, se queda haciendo siempre lo mismo: lo que ya domina. Esto pasa, por ejemplo, en la rutina del vestido, si cada mañana le ponemos los zapatos “para ir más rápido”; así apenas practica meter el talón, ni ajustar la lengüeta y no avanza al siguiente paso.
En el desarrollo del lenguaje ocurre igual: Cuando las peticiones del niño se resuelven de forma consistente solo con gestos y no se le ofrecen modelos verbales sencillos (por ejemplo, ‘agua’ o ‘más agua’), es más probable que el gesto se mantenga como vía principal porque sigue siendo eficaz. Si, además, el adulto introduce y repite palabras mientras responde, aumentan las opciones de que aparezca la expresión verbal.
Por eso conviene no dejar el listón demasiado bajo: ajustar el reto y modelar palabras favorece la motivación, la participación y el avance hacia el habla.
¿Y si esperamos demasiado?
En el lado contrario, cuando esperamos más de lo que puede hacer ahora, la tarea se vive como algo inalcanzable. Si por ejemplo exigimos “escribe tu nombre perfecto” cuando aún está en trazos básicos, o “espera cinco minutos” cuando solo aguanta treinta segundos, lo más probable es que aparezcan frustración, enfado y rechazo (“no quiero”, “hazlo tú”).
Al estar el listón demasiado alto, sube el estrés, baja la motivación y el niño intenta evitar esa actividad la próxima vez.
Encontrando el punto útil
El punto útil está en medio, en la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP): lo difícil, pero posible con ayuda. Aquí la expectativa está bien calibrada y el adulto actúa como “andamio” temporal. Esto significa, en la práctica que acompaña sin sustituir: da una pista, modela un paso, divide la tarea y retira la ayuda en cuanto ve que empieza a “sostenerse solo”. Por ejemplo: Si va a vestirse, el adulto podría iniciar la manga para que él la complete; si va a pedir agua, el adulto puede modelar “más agua” y esperar su intento antes de dársela; si está aprendiendo a esperar, el apoyo del adulto podría consistir en intentar que el niño pase de esperar 30 a 45 segundos, usando para ello un temporizador visual y seguidamente celebrar juntos el “micro-logro”.
Con este tipo de ajustes e interacciones de calidad, los pequeños éxitos se encadenan, el niño gana seguridad y la siguiente meta deja de imponer y empieza a motivar.
¿Cómo saber si la expectativa está ajustada?
Podemos saber que lo que espera es acorde a la situación del niño, si este necesita cada vez menos ayuda, mantiene el logro en otros lugares (casa de los abuelos, aula) y tolera mejor la espera o el esfuerzo.
Es indicativo de que lo pretendido no es del todo realista o está en una fase inferior a su capacidad, cuando el menor repite sin aprender o explota/evita la tarea.
La regla práctica para ajustar cualquier tarea o habilidad es: Para alcanzar la meta se debe subir de escalón en escalón, no una planta entera.
Recordar esta regla ayuda a que el niño se sienta con ganas de participar, al ser cada paso alcanzable y tener sentido para él
Ejemplo de expectativas altas y bajas en hitos del desarrollo
Destacar que los hitos del desarrollo representan rangos evolutivos aproximados, no edades cerradas, porque su aparición depende de la interacción entre maduración neurobiológica (cómo va madurando el cerebro y conectándose entre sí), condiciones de salud (si nació a término, su alimentación, sueño y estado médico general), calidad del entorno (si vive en un ambiente seguro, estable y estimulante), y oportunidades reales de práctica (que pueda probar, repetir y participar en actividades cotidianas con apoyo del adulto). Cada habilidad emerge cuando estos factores se alinean, por lo que es esperable una variabilidad interindividual amplia.
La siguiente tabla, ayuda a visualizar cómo unas expectativas en el desarrollo infantil pueden resultar demasiado altas o demasiado bajas frente a lo que la evidencia científica considera esperable (Zubler et al., 2022).
| Área del desarrollo | Edad | Expectativa alta frecuente | Expectativa baja frecuente | Hito evolutivo real / lo esperable |
| Lenguaje | 12 meses | “Ya debería decir varias palabras claras.” | “Aún no hace falta que diga nada.” | Balbuceo variado, una palabra con intención, gestos comunicativos. |
| Lenguaje | 18 meses | “Debería hablar en frases.” | “Puede comunicarse solo con gestos.” | 10–20 palabras, mezcla de gestos + vocalizaciones. |
| Lenguaje | 24 meses | “Debe pronunciar perfectamente.” | “Ya hablará cuando quiera, no hay prisa.” | Frases de 2 palabras, pronunciación aún inmadura. |
| Socioemocional | 12–18 meses | “Debe compartir juguetes.” | “No necesita relacionarse aún.” | Juego paralelo, interacción simple con adultos. |
| Socioemocional | 2–3 años | “Debe controlar todas sus rabietas.” | “Las rabietas hay que ignorarlas siempre.” | Necesita co‑regulación, frustración intensa normal. |
| Socioemocional | 3–4 años | “Debe esperar turnos largos.” | “No puede esperar nada todavía.” | Espera breve, mejora con apoyos visuales. |
| Motricidad gruesa | 12 meses | “Debe caminar sin caerse.” | “Mejor lo llevo en brazos siempre.” | Inicio de marcha con caídas frecuentes, equilibrio inestable. |
| Motricidad gruesa | 18 meses | “Debe correr con control total.” | “No hace falta que corra, es pequeño.” | Corre con control limitado, dificultad para frenar. |
| Motricidad gruesa | 24–30 meses | “Debe saltar lejos y con precisión.” | “No debería intentar saltar aún.” | Salto corto e inseguro, inicio del despegue con ambos pies. |
| Motricidad fina | 18 meses | “Debe dibujar algo reconocible.” | “No necesita usar lápices.” | Garabatos espontáneos, exploración del trazo. |
| Motricidad fina | 2–3 años | “Debe recortar perfecto.” | “Es muy pequeño para tijeras.” | Abre y cierra tijeras, sigue líneas simples. |
| Motricidad fina | 4 años | “Debe escribir su nombre.” | “No debe usar lápiz todavía.” | Dibuja figuras básicas, mejor control del lápiz. |
| Juego | 12–24 meses | “Debe jugar a roles completos (médicos, cocinitas).” | “Con que esté entretenido basta.” | Juego funcional, imitación simple. |
| Juego | 3–4 años | “Debe seguir reglas complejas.” | “No entiende juegos todavía.” | Juegos con turnos simples y normas básicas. |
| Autonomía personal | 18 meses | “Debe vestirse solo.” | “Mejor lo visto yo siempre.” | Colabora: mete brazos, se quita calcetines. |
| Autonomía personal | 2–3 años | “Debe usar baño sin accidentes.” | “No hay que intentar retirar pañal aún.” | Inicio del control de esfínteres con recordatorios. |
| Autonomía personal | 4 años | “Debe comer sin ensuciar nada.” | “Le doy yo para que no se manche.” | Usa cubiertos con mayor control, aún puede derramar. |
A modo de conclusión
Ajustar las expectativas implica evaluar competencias actuales y metas inmediatas en el contexto de rutinas diarias (vestido, alimentación, juego, transiciones), donde se pueden observar la realidad, el desempeño, la generalización y el mantenimiento de lo pretendido.
La misión del profesional en Atención Temprana es, junto a los cuidadores principales, calibrar objetivos en el nivel de desafío óptimo, definir apoyos graduales (pistas, modelado, descomposición de tareas) y retirar ayuda sistemáticamente cuando se evidencia control funcional.
Esto evita tanto la sobreexigencia (que suele generar evitación) como una demanda demasiado baja (que favorece el estancamiento), y permite que los aprendizajes sean más sólidos y se mantengan en diferentes contextos.
Desde Futuro Singular Córdoba, orientamos la intervención para que cada menor progrese del rendimiento actual al potencial próximo, con criterios de funcionalidad y participación dentro de los contextos naturales. Cuando las expectativas que ponemos sobre el niño se ajustan realmente a lo que puede hacer y lo incorporamos a las actividades del día a día, los progresos aparecen de forma natural. Son visibles, se mantienen en el tiempo y ocurren justo en los lugares donde el niño vive, juega y aprende.
BIBLIOGRAFIA
- Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana (GAT). (2005). Libro Blanco de la Atención Temprana. Real Patronato sobre Discapacidad.
- Boletín Oficial del Estado. (2023, 10 de julio). Resolución de 28 de junio de 2023, por la que se publica el Acuerdo del Consejo Territorial… Hoja de ruta para la mejora de la atención temprana en España (BOE‑A‑2023‑16057).
- Plena inclusión. (2021). Guía básica sobre Atención Temprana: Cuadernos de Buenas Prácticas. Plena inclusión.
- Zubler, J. M., Wiggins, L. D., Macias, M. M., Whitaker, T. M., Shaw, J. S., Squires, J. K., … & Wolf, R. B. (2022). Evidence‑informed milestones for developmental surveillance tools. Pediatrics, 149(3), e2021052138.
Autor: Agustín Montilla Luque

